Pisando hojas ... sintiendo oceános! "...Por mirar la vereda así y oír el ruido
de las hojas, arriba;
por recoger las cápsulas y aspirar hasta el alma
su antiguo olor..."
Circe Maia.
Por fín he podido robarle al tiempo unos minutos de tranquilidad para escribir, no es que no los haya tenido ... pero muchas veces la idea de sentarme frente a la computadora me da una especie de pereza! No es que no me agrade! No! Disfruto muchísimo pudiendo compartir algunas de las cosas que me van pasando y que reflejo irremediablemente en lo que escribo... Y me agrada saber, también, que las palabras no quedan frías y solitarias... que son procesadas, reinventadas, criticadas y abrazadas por ustedes!
Por eso, esta noche, decidí escribir. La idea era compartir un hermosisímo poema de Circe Maia, llamado Invitación, que descubrí hace pocos días pero que no he vuelto a encontrar. Lo seguiré buscando porque me parece que resume la idea, las ansias, el objetivo de este lugar...! Y en esa búsqueda, como suele suceder, surgieron tantos otros poemas de esta mujer uruguaya increíble que se entrelazaron con varias imágenes que andan rondando por mi mente...
El otoño que me agrada por su intrínseca tibieza y más aún el de este año que parece anhelar quedarse junto a nosotros! Caminar por las calles de mi ciudad y ver que los árboles juegan a pintarse en paletas verdes, naranjas, amarrillos y rojos, y que el sol se adhiere al juego de iluminar con sus rayos la belleza del color! Nunca me había gustado tanto el otoño. Será quizás que ahora lo descubro con otra perspectiva, con una visión un poquito más optimista del mundo, del hombre...!
Y aunque no desee hacerlo, pisar las hojas crujientes dormidas en el piso me recuerda al verano!
Al océano siempre inmenso ... salado ... inconmensurable!
Al atardecer que no siempre esconde al Sol entre las olas!
A las dunas interminables, altas, móviles!
A las brisas que madrugan y traen el ruido del mar!
Quizás ahora comprendan un poco más el título de la entrada de hoy... intento decirles que me siento tan parte de la naturaleza como nunca me había sentido! Aprecio que por alguna razón maravillosa (cada uno sabrá cual es el motivo que convierte sus días en una aventura), cada mañana, cada día, existen infinidad de cosas por las cuales sonreir ... luchar ... vivir!
Ahora sí ... como cada vez que escribo para ustedes, dejo las palabras en su vuelo para que cada alma pinte como desee los vacios, los paréntesis, los puntos supensivos...!
Que la poesía de Circe Maia los acompañe durante el resto del mes que ya quiere terminar para que puedan sentir en sus corazones el ruido del mar...

Ruido del mar...
Hay un tejido, una red luminosa
que tiembla en la arena, por abajo del agua.
Se ve a través del verde transparente
como una temblorosa trama.
Cuando la ola rompe su espuma
quedan burbujas sueltas, chiquitas
sobre la piel del agua:brillan intensa, nítidamente
en seguida se apagan.
Por la suave curva de las olas
sobre su lento avance
sobre su amplio movimiento seguro
la luz resbala.
Se deslizan los resplandores
por los movedizos toboganes del agua.
Ruido del mar, qué golpe derramado
qué entreverada voz y qué sonido
tan confuso y oscuro
cuando todo en derredor está tan claro.
Todos los límites
firmes y recortados
todo con su color tan decidido
los colores tocándose
uno al lado del otro, sin mezclarse.
Y parece que cada uno: limpio
y liso azul, rojo tejado
verdor brillante
diera un sonido puro e inaudible
y todos un acorde fuerte y claro.
Pero el ruido del mar no se comprende,
se desploma continuamente, insiste
una y otra vez, con un cansancio
con una voz borrosa y desgranada...
Y no se sabe
qué es qué quiere o qué pide
el turbio ruido oscuro
cuando todo en derredor está tan claro.
Me despido con la imágen de la espuma rociándo la orilla encaracolada de Valizas... y con el viento enredando en el aire los colores del otoño que tiene a su alcance!
Nos veremos pronto ( o al menos es lo que quisiera) cuando nuevamente pueda parar los relojes para dejar volar las palabras...!
Los espero con sus pinceladas...!
datlitauy!